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Ortodoncia: Cómo fuimos desde allí hasta aquí y cómo regresamos (Parte II)

Ortodoncia: El estado del arte, hoy.

A principios de los años 1970, Andrews (1) introdujo el aparato de arco recto, el cual (2-4) incorporaba movimientos de primero, segundo y tercer orden en los dientes, sin utilizar dobleces en los alambres. La década de los 70 fue testigo, además, de otra incorporación de gran importancia: la introducción de los alambres de niquel titanio. En los años 1990, el desarrollo de nuevos alambres de titán que respondían a cambios térmicos facilitó en gran medida la ligadura de brackets sobre dientes severamente rotados, y los alambres fueron capaces de ejercer su función durante más tiempo sin requerir cambios (5-7). Y, sin embargo, a pesar del alto grado de sofisticación que estos nuevos materiales han aportado a la ortodoncia, la mecanoterapia no ha cambiado de forma apreciable, ni ha disminuido el tiempo de tratamiento promedio de nuestros pacientes. Las técnicas invasivas que requieren fuerzas de alta intensidad, múltiples extracciones, y expansores palatinos, etc., siguen siendo las favoritas de muchos ortodoncistas. Estos aparatos, sin embargo, no eliminan los efectos dañinos de las fuerzas ortodóncicas clásicas y rutinarias.

 

Una nueva aproximación al movimiento dentario y al equilibrio facial

Durante más de 10 años, el Dr. Dwight Damon ha perseguido la idea de una posición dentaria “determinada fisiológicamente”, utilizando fuerzas muy ligeras. Los avances más recientes en la tecnología con scanners parecen confirmar la creencia de Damon , de que cuando se aplican “fuerzas biológicamente sensible” a los dientes, el hueso alveolar puede, y de hecho así lo hace, remodelarse a sí mismo, llegando a un nuevo equilibrio fisiológico. Los pacientes tratados con fuerzas ligeras, en tubos pasivos con formas de arcada amplias, con relaciones pequeñas entre el alambre y la luz del tubo, vieron como esas fuerzas trasladaron los dientes con muy poca inclinación en todos los planos del espacio, y el hueso alveolar de soporte seguía a los dientes (Figura 1). (8)

La revisión de los trabajos de Retian (9-12) y de Rygh (1314), sobre el efecto de las fuerzas convencionales en el periodonto y en el hueso alveolar aún convenció más a Damon de que los ortodoncistas deben aplicar fuerzas ligeras para conseguir tratamientos menos lesivos y movimientos dentarios más fisiológicos, particularmente al intentar expandir la forma de las arcadas dentarias.